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Picología : ciencia o disciplina científica?

4 octubre, 2011 | Autor: | Publicado en General, Psicología

La psicología: ¿ciencia o disciplina científica?

 

Por Lic. Danny Echerri Garcés

 

La mayoría de quienes integran la comunidad científica heredera de los modelos positivas, probablemente estén de acuerdo  con la idea de que para llamar ciencia a una disciplina científica, esta debe tener determinadas características que, se resumen, esencialmente a:  un objeto de estudio definido, una construcción teórica, hipótesis comprobables y métodos empíricos para obtener información. Partiendo de la común discusión entre lo objetivo y lo subjetivo, lo ideográfico y lo nomotético, lo cualitativo y lo cuantitativo, lo normal y lo anormal.

En el caso de la psicología, siempre  se impone como una pregunta obligada, por parte de neófitos, aficionados o especialistas de la misma; la cuestión de si es o no una ciencia. Lo cierto es que hay tantas posiciones como autores se han dedicado al tema. Sin dejar de tomar en cuenta la multiplicidad de criterios sobre lo que la psicología estudia y de lo que debe encargarse.

Abriendo la discusión se hace necesario apuntar determinadas creencias comunes y puntos de vistas alternativos que se recogen, por ejemplo, en los estudios de Medawar(1963) y Pooper(1972) que discurren en  diferentes posturas sobre el tema aquí abordado.

 

Creencia Común Punto de vista alternativo
El descubrimiento científico comienza con una simple, imparcial, objetiva y desprejuiciada observación La observación es siempre selectiva, interpretativa, pre-estructurada y dirigida.
La ciencia debe basarse en la evidencia percibida. Tomando en consideración la relación datos/datos obtenidos, que pueden generalizarse, declarando, como pudiera ser la ocurrencia del hecho que tendrá lugar. Los datos no constituyen hechos: la evidencia generalmente implica medición números, grabaciones, y los mismos son interpretados a la luz de una teoría. Los hechos no existen objetivamente y no pueden ser descubiertos, solamente, a través de la pura observación.
La característica esencial de la actividad científica es el uso de métodos empíricos a través de los cuales se garantiza la evidencia. A pesar de lo importante de la recogida de datos, el dato por si solo no hace una ciencia. La teoría es crucial porque sin esta el dato no tiene sentido.
La verdad sobre la realidad puede ser descrita y establecida a través de los propiamente controlados experimentos y otras formas de recolección de “hechos”. La teoría científica e investigaciones reflejan los prejuicios, valores y posturas individuales de un científico, tanto como de la comunidad científica a la que este pertenece, la ciencia no tiene libre albedrío.
La ciencia incluye la firme recogida y acumulación de información y de conocimientos. De manera que cada nueva generación de científicos aporta a los descubrimientos de estudios anteriores. La ciencia incluye una sucesión de largos y pacíficos períodos así como de revoluciones científicas. (Kuhn, 1962). La ciencia tiene también una faceta fuerte, acalorada, creativa y llena de discusión de argumentos. (Collins, 1994)

 

Tomando como punto de partida estas posiciones extremas, y asumiendo que en los extremos nunca está la verdad, se hace preciso abordar hasta qué punto la psicología refleja estos problemas de índole epistemológica, tocantes no solo a ella como erróneamente se piensa,  sino a cualquier área del conocimiento, incluso aquellas que la superan en siglos de desarrollo. La psicología es aún muy joven y es lógico que sea espejo de estas cuestiones y de las que tiene que tomar parte por antonomasia.

Kuhn(1962) por ejemplo, defiende la idea, de que un campo de estudio puede solo ser considerado una ciencia, si la mayoría de  sus estudiosos se suscriben a un paradigma común, y de perspectiva global. En relación con esto, la psicología aún no es una ciencia y está en una etapa pre paradigmática, o sea, en el estado de pre ciencia. Las discusiones que se abren en torno a si la psicología tiene, o ha tenido un paradigma, es ampliamente discutida por la comunidad científica.

De estas discusiones emergen dos puntos extremos, unos que consideran que la psicología ha tenido diferentes paradigmas que han sido superados indistintamente, por ejemplo Palermo(1971) y LeFrancois(1983) defienden que la psicología ha estado caracterizada por paradigmas que se superan en el tiempo, comenzando con el estructuralismo, que fue desplazado por el conductismo de Watson, y este finalmente fue desplazado por la psicología cognitiva y del procesamiento de la información. En desacuerdo con este autor se encuentra Glassman(1995) quien plantea que nunca ha existido una reorganización de la disciplina. Si vemos estas posiciones es fácil notar la tendencia a asociar a la psicología y a sus paradigmas solo con aquellas propuestas, que más se acercan, a los modelos de las llamadas ciencias duras; paradójicamente, ya que, las mismas, también han heredado el sesgo de  no resolver los problemas antes citados (ver tabla 1).

En la psicología se hacen eco,  esencialmente,  los problemas de la objetividad, hasta qué punto se es objetivo cuando se investiga desde estos métodos que, supuestamente, nos proveerán de la evidencia necesaria para entender lo que estudiamos. Se habla precisamente que tal objetividad pura es solo una ilusión como lo apunta Richards (1996), exponiendo que, “es imposible concebir una ciencia puramente objetiva, máxime si se toma en consideración el carácter social de la ciencia”.

Esto es, debido a que la ciencia hasta hoy, ha sido determinada; por acuerdo de comunidades científicas, de generaciones que revolucionan con nuevos aportes, y por la popularidad que tengan estos paradigmas; en función, y esto último es obviado por muchos autores, de los problemas a los que puede dar solución en un momento histórico determinado y en una cultura específica que pondera un conocimiento sobre otro, según sean las necesidades, y las problemáticas fundamentales.

Lo que sí es cierto es que, si bien  los métodos tradicionales  nos acercan un tanto, al conocimiento que se busca desde la psicología, los mismos no resuelven ni nos llevan propiamente a lo que buscamos, ya que están siendo  cuestionados, incluso; por las ciencias que tradicionalmente los utilizan. En el caso nuestro se agudiza el problema porque resulta casi utópico el creer que podemos apresar “objetivamente” y comprender a través de  números, datos “objetivos”; “evidencias”; cuestiones tan subjetivas como el pensamiento, la memoria, los sentimientos, las necesidades, las motivaciones concientes o no, entre otras instancias.

La psicología además,  hereda el problema de la representatividad (si bien es útil en cierto sentido debe tener como principio lo cultural). Limitante sobre todo por no tomar en cuenta muchas veces, las diferencias culturales, de género, y asumiendo en ocasiones los estándares de una cultura o género como regularidades de cualquier población. Los llamados enfoques euro centristas y andro centristas,  por ejemplo,  interpretan comportamientos a partir del prisma de lo europeo o lo masculino, como si las mujeres debieran acogerse a las posturas de los hombres,  o el mundo a la manera de ver la realidad los europeos. Propuestas como la dela CrossCulturalPsicology tratan de solucionar esta problemática, basándose en los principios de Vigotsky, más allá de las deficiencias metodológicas que se le señalan.

Otra crítica sobre el asumir estas posturas como fundamentales para convertir a la psicología en una ciencia está en el problema de la necesaria artificialidad de los métodos, y de que se hace necesario, tal como apuntaran los psicólogos soviéticos sacar la psiquis del experimento y llevarla al mundo real. La psiquis se desarrolla según Vigotsky y autores soviéticos que le sucedieron; en la actividad del sujeto, allí es donde pertenece y por tanto desde ahí debe estudiarse. Desde una perspectiva que nos lleve a enfocar el estudio más en la actividad real y menos en variables supuestamente controladas,  está más que claro que no ha resultado a la larga, cuando se estudia la psiquis de esta manera.

Respecto a esto, aunque no en referencia a la psicología sino al quehacer científico en general, expone Collins (1994) desde una posición extrema:

“Los experimentos son más ambiguos de lo que se cree, y las teorías mas flexibles de lo que la gente se imagina”.

Esta aseveración habla de las propias crisis de la ciencia en su devenir, y de su total naturaleza social, la ciencia es al fin y al cabo tal como plantea este autor un constructo social.

Mas, tanto ha permeado la visión positivista  de la ciencia,  como antes se explicaba,  que autores como Richard Grosss (2005) apuntan lo siguiente:

“La psicología como un campo de estudio separado creció bajo la influencia de otras disciplinas, algunas científicas como la fisiología y otras no científicas,  en particular,  la filosofía”

Es interesante como el autor no reconoce a la llamada madre de las ciencias como tal, por no adscribirse a los modelos tradicionalmente concebidos para una “verdadera” actividad científica. Es curioso que por lo que se le reclama a la psicología para que sea considerada una ciencia (el no tener unidad de criterios y un paradigma global y único) es también un  problema de la ciencia, en sí misma, para con su definición.

¿Existe entonces una tendencia a reconocer  a aquellas corrientes, escuelas,  o fuerzas de la psicología que más se acercan a estos paradigmas,  que de por si están en crisis, como un camino que debe seguir la psicología?

Los psicólogos norteamericanos, de manera general, han centrado mayoritariamente sus estudios, desde la línea antes presentada en los últimos años, ponderando el sub paradigma de la psicología cognitiva como disciplina que supera al conductismo imperante hasta los  años ´50 y que no pudo resolver las demandas de la segunda guerra mundial en la relación hombre-máquina, problema que sí resolvió este modelo, y por supuesto; son innegables los aportes del mismo para el desarrollo de la cibernética, y de los modelos de la llamada inteligencia artificial. Basando sus estudios sobre todo en modelos experimentales que explican hologramaticamente como son los procesos de atención, memoria, pensamiento y solución de problemas, representaciones mentales, inteligencia, en una búsqueda de proveer de información para la analogía hombre-ordenador y cómo desde la propia cibernética es posible también entender qué ocurre al procesarse la información en nuestra mente

Mas  estos programas han copiado muy bien determinados esquemas y estereotipos mentales, así como estrategias determinadas para solucionar problemas pero están totalmente alejados  de cuestiones que,  en esencia,  determinan  al ser humano, que no es ni será una máquina por más que la misma se parezca a algunos de nosotros. La dimensión afectiva y volitiva  no está presente; ni es objetivo de este sub paradigma  porque su fin es hacer ciencia. Aquí un punto importante, ya que,  mientras se siga concibiendo únicamente la ciencia desde esta perspectiva, seguiremos en estudios que asumen la realidad de manera fragmentada,  y en nuestro caso a la psiquis. Sin superar en la praxis, el tan criticado modelo de Descartes, que no solo nos lleva a un divorcio mente-cuerpo sino que también nos está llevando ineludiblemente a anatomizar la mente, y a verla como pedazos que se interconectan(psiquis-comportamiento) donde solo algunos son susceptibles a la actividad científica. Y esto último es bien cierto si partimos de esta limitada concepción de lo que significa hacer ciencia. Se sigue heredando el vicio que tanto se ha criticado al conductismo.

Una posición destacable, la asume Vigotsky, al apuntar que la psiquis al descomponerla debe hacerse no en unidades más sencillas, sino en unidades específicas que conservan en la forma más simple todas sus cualidades, y propiedades. La descomposición en elementos más sencillos conduce a la pérdida del carácter específico del fenómeno analizado. “Si queremos explicar, por ejemplo, por qué el agua apaga el fuego, no debemos descomponer el agua en hidrógeno que arde y oxígeno que mantiene la ignición. Solo si podemos sustituir el análisis que descompone la unidad en elementos por uno que desmiembra unidades complejas en unidades relativamente sencillas, que no pueden descomponerse más y que representan en su forma más sencilla unidades inherentes a un todo, solo entonces podemos esperar que nuestro análisis nos lleve a una solución de la tarea”(Vigotsky, 1956).

En la actualidad se presentan disquisiciones en torno a este tema que denotan precisamente la necesidad de ir abandonando la especialización como camino, si bien es cierto que en un momento se hizo necesaria para profundizar en el conocimiento,  se impone desmontar esta manera y volver, por propia necesidad científica, a un investigador más integral y complejo, con herramientas para buscar vías ante tanta información que a veces resulta contraproducente, en la consecución de metas, y objetivos científicos.

La realidad llama cada vez más a enfoques trans disciplinares y en el caso de la psicología se impone como una máxima de desarrollo.

Por lo pronto, la discusión continuará por muchas décadas y,  por supuesto,  llegará el momento en que cada uno de los enfoques tan diversos que hoy se defienden, a capricho o no, reconozcan una nueva manera de atreverse a resolver las demandas de la psicología.

Intentos de esto lo vemos en Vigotsky, quien defendió la idea de ver al ser humano desde su desarrollo histórico-cultural, tomando lo biológico como base. Destacando como determinantes psicológicos lo biológico, lo psicológico y lo social. Pero esto en una entramada de interrelaciones que toman como principio que: “la psiquis sin la conducta no existe, como tampoco existe la conducta sin la psiquis” (Vigotsky,1926).y que por tanto, da paso,  al principio de la unidad psiquis-actividad.

Con esto el autor insiste en que más que encerrar al sujeto, como un ente aislado, hay que dirigirse a la propia vida del hombre, a las condiciones concretas de su existencia.

La base del desarrollo de la conciencia del hombre se encuentra en el desarrollo de sus actitudes hacia la realidad, considerando como la principal fuente de desarrollo la asimilación de la experiencia social.

La actividad del hombre se caracteriza según este autor por la aplicación de instrumentos que mediatizan sus actitudes hacia las condiciones de existencia. Es esta mediatización la que diferencia al hombre con el mundo de su interacción con los animales. (Talízina, 1988).

Este autor enfatiza en el estudio de los signos, y su interiorización, de lo material y externo a lo ideal e interno. Constituyendo el lenguaje el principal sistema de signos que mediatizan la actividad psíquica del hombre. Estos instrumentos-signos llevan precisamente a los cambios en las estructuras lo que lleva a la aparición de nuevos nexos, lo cual determina la aparición de la reestructuración de nuevas funciones. De esta manera para estudiar un proceso psíquico aislado, es necesario recurrir al análisis de la estructuración del sistema de estos procesos en su conjunto. Tarea difícil puesto que el conocimiento de los determinantes (el biológico sobre todo) y su influencia en la actividad psíquica, es un reto aún para la comunidad científica pues todavía se desconoce cuánto influyen realmente y cómo lo hacen partiendo desde lo heredado y de la interrelación medio-genotipo.

No obstante, es una propuesta que a posteriori, nos daría un alcance mayor de la esencia del ser humano que estudiamos. Hijo de una sociedad y cultura determinadas. Basándonos en esta posición, alcanzaremos un conocimiento más profundo y abarcador, barreremos las limitantes que nos imponen los viejos paradigmas que no nos dejan avanzar hacia la definición, aunque sea, en términos generales, de un objeto de estudio. Desde lo metodológico se hace necesario recurrir a nuevas formas a tono con los problemas que nuestra (disciplina o ciencia) nos impone como retos. Y trabajar más en pos del acuerdo. Asumiendo como una verdad que la “objetividad” y las “evidencias”  solo serán comprobadas, ad hoc; en el momento en que el sujeto de estudio se convierta en el  ser humano que percibe ayuda en lo personal y para crecimiento en relación con el entorno,  y en el que la sociedad necesite,  como parte de su  cultura, del quehacer profesional de un Psicólogo competente; más allá de la etiqueta: ¿Ciencia o disciplina científica?

 

 

 

                                                                                      Lic. Danny Echerri Garcés

                                                                                 Departamento de Psicología General

                                                                             Facultad de Psicología

                                                                            Universidad Central de Las Villas

                                                                         Cuba

 

Bibliografía

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